¿Trasvase?
Es curioso que al echar mano de hemeroteca cuando hablamos del plan hidrológico y de políticas hídricas, podamos recordar que en el año 2004 Zapatero y la vicepresidenta Maria Teresa Fernández de la Vega, apoyados por el tripartito catalán, derogaban el plan hidrológico nacional del 2001 con un decreto ley que decía no a los trasvases, argumentando entre otras, razones medioambientales y económicas.
Recientemente, el 1 marzo de 2008 en Zaragoza, el Sr. Zapatero nos hace una observación: “mientras yo sea presidente no habrá trasvase del Ebro“. Tan sólo 45 días le han bastado a nuestro Presidente, el de la Nación Española, para firmar un decreto ley que se parece mucho a un trasvase del Ebro, con una inversión monstruosa de 180 millones de euros, financiados por el estado, en el que poco se respeta el medio ambiente.
Yo no quiero pensar en ningún momento que el Sr. Zapatero sea un incoherente, ni que me ha mentido una vez más, ni que la Ministra de Medio ambiente, Elena Espinosa, nos engaña cuando dice que sólo es una canalización de agua temporal de cuencas interconectadas, pero que no es un trasvase. ¡Ni mucho menos!.
Además en estos momentos hay un Ministerio de igual da, perdón de igualdad, que se esta preocupando en meter la misma prisa demostrada con Barcelona, para solucionar los problemas hídricos de Valencia, Murcia y Almería, llevando agua del Ebro o de Carboneras, ya sea en barco, en tren, en camión o por cualquier medio.
Yo, mientras el Sr. Presidente de Cataluña o de la Nación y su compaña, se deciden a poner solución a la sequía endémica de nuestra región, visto lo visto y en aras de que algo cambie, me uno a los regantes y los agricultores murcianos realizando una rogatoria a la virgen de la Esperanza de Calasparra, y que Dios nos pille confesados.
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Pues sí Lola, que Dios nos pille confesados porque estos políticos están instalados en la mentira
Si por rezar fuera………no faltarían plegarias. Hasta los agnósticos más convencidos lo harían, todo por el liquido y preciado elemento. Es un problema grave el proceso de desertización que sufre nuestro país. Y es más rápido de lo que creíamos. Desgraciadamente para solventar este problema o minimizar sus efectos, nos ha tocado lidiar con un gobierno carente de ideas, planes realistas y muy dado a poner parches que tapen una herida que esta gangrenada. Pero el olor a queso se extiende por doquier, y por mucho que pretendan obnubilarnos las ideas con patéticos equilibrios semánticos que ya a nadie engañan, y por mucho que pretendan desviar la atención sobre el verdadero problema fomentando el enfrentamiento territorial y ciudadano, la tierra se seca a pasos agigantados, de sur a norte, de este a oeste. Malos tiempos políticos para afrontar con decisión y sentido de estado una cuestión de tal gravedad. Pero….¡ No pasa nada!. Hay que tener confianza………